El propósito principal del código ético es garantizar la protección de los usuarios de los servicios profesionales de los psicológos y ofrecer apoyo a éstos, tanto en la toma de decisiones como para educar a terceros que le soliciten acciones contrarias a los principios que rigen su comportamiento. Por lo tanto, todo psicólogo tiene la obligación de familiarizarse con el Código Ético.
Las acciones que violen el código ético pueden conducir a imponer sanciones a un psicólogo por parte de la Comisión Nacional de Ética en Psicología (CoNaEP), incluyendo las autoridades judiciales correspondientes, asociaciones psicológicas estatales, comisiones de arbitraje, la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública, así como por otros organismos estatales y federales.
El psicólogo debe regirse por los principios básicos de:
a) respeto a los derechos y a la dignidad de las personas;
b) cuidado responsable para desempeñar su profesión;
c) integridad en las relaciones que el psicólogo establece con los demás para evitar conflictos de interés; y
d) responsabilidad hacia la sociedad.